Reconstrucción facial tras un grave accidente en Siria

Publicado por: el Dic 4, 2012 | Sin comentarios

Reconstrucción facial tras un grave accidente en Siria

Raquel es médico y Francisco, su pareja, un gran artista, dedicado a las artes plásticas.

En compañía de otra pareja de amigos, deciden visitar Damasco, en el corazón de Siria. Los cuatro amigos alquilan un todoterreno e inician un fascinante viaje a través de los inmensos desiertos de este país. Todo transcurre con normalidad. Se desplazan sin incidentes por una solitaria carretera. En el trayecto se cruzan con muy escasos vehículos.

A lo lejos ven un camión que se dirige hacia ellos. Es un vehículo militar. Inesperadamente, a pocos metros, el camión realiza un brusco giro y se abalanza contra su vehículo.

El impacto es terrible. Raquel sale despedida por el parabrisas, golpeando su rostro de forma violenta. Primero contra su propio vehículo. Finalmente, contra el suelo.

Los 2 amigos de Raquel y Francisco fallecen al instante. Francisco sufre graves fracturas faciales, y entra en un coma que se prolongará 52 días, tiempo en el que sufre varias paradas cardíacas.

Raquel, con gravísimas fracturas, especialmente en su rostro, usa su teléfono móvil para organizar su rescate, lo que se demoraría más de 10 días angustiosos. Raquel es un auténtico ejemplo de coraje.

El rostro, nuestra principal seña de identidad, es un complejo juego de volúmenes que un fuerte golpe puede alterar gravemente y, al eliminarlos, produce un conjunto plano. El éxito en la reconstrucción de un rostro tras un grave traumatismo depende ante todo de la rapidez en realizarlo.

Pero estar en un lejano país, hizo que el tratamiento quirúrgico de Raquel se demorase más de 10 días. El equipo de cirujanos maxilofaciales que la atendieron, hicieron todo lo técnicamente posible para restaurar su volumetría. Una buena cirugía, pero con límites impuestos por las circunstancias.

Tras 3 años de intervenciones quirúrgicas, con múltiples complicaciones, Raquel se encuentra desanimada, y no desea más intentos quirúrgicos. La reconstrucción facial, aportando volumetría sin necesidad de cirugía podía ser su solución.

Los materiales de relleno tienen una larga historia, pero siempre ligados a complicaciones a medio y largo plazo. Pero la aparición del ácido hialurónico puro ha cambiado esto, y ya es posible utilizarlo con gran seguridad, siempre que esto sea realizado por profesionales con mucha experiencia.

Era preciso aportar volumen en zonas concretas para que Raquel recuperase su rostro, y con ello su identidad. En la zona temporal, ya que el músculo se atrofia tras las cirugías. En nariz, carente de proyección y asimétrica. En los pómulos, un rasgo fundamental en el rostro femenino. Y finalmente en su labio, con una grave asimetría que impedía un cierre completo en reposo.

Pese a tratarse de un material reabsorbible, el precario riego sanguíneo de estas zonas, que hace fracasar los injertos tradicionales, actúa preservando estos rellenos un tiempo prolongado.

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