Implantes dentales y biocompatibilidad del titanio

Publicado por: el Jul 8, 2013 | 3 comentarios

Biocompatibilidad del titanio

Han sido probados muchos materiales para ser utilizados como implantes dentales. El único aceptado en la actualidad es el titanio.

Este metal tiene la capacidad de integrarse perfectamente en el hueso debido a una característica que no poseen otros metales.

Nuestro cuerpo está diseñado para rechazar todos los elementos extraños que lo invaden. Tenemos varios métodos para detectarlos. El primero es la presencia de proteínas ajenas a nuestro organismo, que son eliminadas rapidamente, Esto nos permite defendernos de bacterias y virus, aunque también es el mecanismo responsable del rechazo a los injertos de otras personas. El segundo son las modificaciones que iones metálicos producen en nuestras proteínas, desencadenando una respuesta defensiva y una expulsión del agente metálico.

Los metales, al entrar en contacto con fluidos biológicos, captan oxígeno, se oxidan y sufren un proceso de ionización. Esta oxidación produce que la capa atómica más externa de ese metal sufra cambios que alteran su unión con la siguiente capa de átomos no oxidados, por lo que se desprenden, siendo oxidada a continuación la siguiente capa de átomos y repitiéndose el proceso de liberación del metal ionizado. Estos iones son inestables y para restablecer su estabilidad se unen a proteínas del huesped, creando un complejo metal-proteína que es reconocido erroneamente por el organismo como un antígeno invasor (como una bacteria o un virus) y desencadena una reacción del sistema inmunológico para defenderse del mismo. Los linfocitos empiezan a multiplicarse para combatir al supuesto invasor.

El llamado “acero inoxidable”, que también se oxida, se compone además de hierro, de un 14% de niquel, un 18% de cromo, un 2% de manganeso y un 3% de molibdeno. Demasiados iones.

Pero el titanio no hace esto. Su primera capa de átomos se oxida, pero esto no altera en absoluto su fuerte unión a la segunda capa de átomos. Permanecen estables en su posición. Por tanto ningún átomo ionizado es desprendido y esto lo hace invisible para los sistemas de defensa biológicos. Tejidos como el hueso reparan sus heridas sin percibir al agresor y establecen, con este objeto invisible, sólidos puentes de unión. Un hecho afortunado para el ser humano, que permite emplear este metal para numerosos fines médicos, uno de los cuales son los implantes dentales.

Por ello el término de rechazo es erróneo ya que el cuerpo no tiene capacidad de rechazar algo que no puede detectar.