Cáncer maxilofacial: acorralando a la enfermedad

Publicado por: el Ago 20, 2013 | Sin comentarios

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Una investigación internacional aporta nuevas vías para batallar contra el cáncer.

El mapa de las mutaciones genéticas que intervienen en los 30 tipos de cáncer más frecuentes está listo.

El trabajo elaborado por equipos de investigadores de 14 países, entre ellos España, y publicado por la revista Nature, abre la puerta a la identificación de los factores causantes y de los mecanismos implicados en cada tumor.

A partir de ahora, las alteraciones identificadas se trasladarán al ámbito clínico para facilitar la prevención y el diagnóstico, y descubrir terapias más eficaces y precisas, según Elias Campo y Carlos López-Otín, investigadores del Hospital Clínic de Barcelona y de la Universidad de Oviedo, respectivamente.

Algunos de los procesos mutacionales han resultado ser cualquier cosa menos sorprendentes. Es el caso de los efectos mutagénicos del humo del tabaco para el cáncer de pulmón y de la radiación ultravioleta de la luz solar para el melanoma; estos dos cánceres son, de hecho, los que más alteraciones genéticas acumulan de todos los conocidos. Pero hay otros mecanismos que no eran tan predecibles, como la mera edad o la disfunción de los sistemas de reparación y mantenimiento del genoma.

Los científicos españoles han definido las firmas mutacionales de la leucemia linfática crónica. Muchas veces con una primera expresión sintomática en el territorio maxilofacial, es la que más afecta a los adultos, registrando unos 1.200 casos anuales en España.

Los otros 13 países se han ocupado de otros tumores como los de colon, pulmón, mama o próstata, que en su conjunto causaron en el 2011 la muerte en todo el mundo de 9 millones de personas y provocarán, según las previsiones, la de 18 millones en el 2050.

En la investigación, dirigida por el Consorcio Internacional de los Genomas del Cáncer (ICGC, de sus siglas en inglés) y coordinada por Michael Stratton, del Sanger Institute (Cambridge, Reino Unido), han trabajado unos 1.500 científicos durante tres años, que han analizado los daños producidos en 7.042 pacientes y recopilado 4.938.362 mutaciones.

Estamos ante uno de los primeros ejemplos de la nueva visión que puede ofrecer la secuenciación [lectura] masiva de genomas de diversos tipos de cáncer. Sobre todo tras el abaratamiento de costes. Hace diez años secuenciar el tumor de cada paciente costaba unos 70.000 euros. Hoy ronda los 700 euros.

Efectivamente, conocer las señales que dejan en el ADN los tumores es un avance muy importante, el primer paso para abordarlos desde la genómica. Pero no puede hablarse de aplicaciones de forma inmediata.

Ningún científico espera a estas alturas descubrir la cura del cáncer, un bálsamo sanalotodo que convierta este azote sanitario en un mal recuerdo del pasado como hizo la penicilina con las enfermedades infecciosas. Pero los oncólogos se esfuerzan en repetir que la mitad de los cánceres ya se curan, y la forma de luchar contra la otra mitad no es el desánimo, sino seguir mejorando el diagnóstico precoz y apostando por la investigación con todas las nuevas herramientas que ofrezca la biomedicina.

Fuentes: El País