Fermín, implantes dentales en un paciente con miastenia gravis

Publicado por: el Oct 8, 2013 | Sin comentarios

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Fermín acudió a nuestra consulta por presentar una falta total de dientes en el maxilar superior.

Deseaba solucionar esta carencia mediante la colocación de implantes dentales.

Sufre miastenia gravis, motivo por el cual varios profesionales consideran peligroso realizar el tratamiento.

Ésta es una enfermedad neuromuscular autoinmune y crónica caracterizada por grados variables de debilidad de los músculos esqueléticos (voluntarios) del cuerpo, que aumenta durante los períodos de actividad y disminuye después de períodos de descanso.

Aunque este trastorno puede afectar cualquier músculo voluntario, los músculos que controlan el movimiento de los ojos y los párpados, la expresión facial y el deglutir se ven afectados con mayor frecuencia.

En la mayoría de los casos, el primer síntoma perceptible es la debilidad en los músculos oculares. También son frecuentes la dificultad para tragar e impedimentos en el habla.

El grado de debilidad muscular varía sustancialmente entre los pacientes, pudiendo manifestarse desde una forma localizada, limitada a los músculos oculares (miastenia ocular), hasta una forma grave o generalizada en la cual se afectan muchos músculos, incluyendo a veces los músculos que controlan la respiración, los movimientos del cuello e incluso de las extremidades.

Por todo ello, en esta ocasión, nuestro equipo médico tuvo en consideración ciertas características clínicas de los pacientes miasténicos, como Fermín. Las más frecuentes son flacidez en la lengua y debilidad en los músculos masticatorios que pueden provocar la inhibición de la masticación y dificultad para tragar.

Así, antes de iniciar el tratamiento le realizamos una serie de preguntas acerca de su grado de debilidad muscular, para tener conocimiento de las complicaciones que pudieran presentarse.

Organizamos las citas de modo que fuesen de corta duración y, preferiblemente, en las mañanas, para reducir el estrés, minimizar la fatiga, y aprovechar la ventaja que los músculos tienen mayor fuerza en la mañana.

Con la finalidad de poder controlar en todo momento que la garganta no estuviese cerrada y asegurarnos de que no tuviese dificultades con la respiración durante el tratamiento, mantuvimos a Fermín ligeramente incorporado en el sillón reclinable del quirófano.

Asimismo, durante la intervención le administramos una asociación de articaína (anestésico local tipo amida, aconsejado en pacientes miasténicos) y epinefrina (vasoconstrictor para aumentar la eficacia de la anestesia en el espacio bucal).

Finalmente, todo fue bien. Tal y como nos cuenta Fermín, tanto la intervención como el postoperatorio transcurrieron sin complicaciones.

Tres años después de la operación, él mismo nos describe el cambio radical que ha dado su vida en todos los aspectos. Su calidad de vida ha mejorado significativamente, tanto en el aspecto físico como a nivel personal.

Son los casos como el de Fermín, descartados por otros profesionales, en los que nos especializamos en nuestra clínica, desde donde tratamos de buscarles siempre una solución óptima.