Implantes de barba, la nueva moda en Nueva York

Publicado por: el Mar 3, 2014 | 2 comentarios

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En Nueva York, la barba ha empezado a ser un toque de distinción polivalente, y cada vez son más los hombres que se apuntan a esta moda.

Tanto los ejecutivos que quieren resultar más agresivos, los galanes que quieren ser más masculinos o los “hipsters” que quieren ser más “hipsters”,  las consultas de injertos capilares empiezan a registrar un aumento de clientela para el trasplante de vello capilar en la cara.

Implantarse una barba entera cuesta entre 7.000 y 8.000 dólares y, si lo que se necesita es un relleno o disimular esas zonas en las que el pelo no crece tanto, el precio puede rondar los 2.000 ó 3.000 dólares. ¿Merece la pena?

rec01“El trasplante de pelo facial se ha hecho popular en gran parte porque la gente se ha dado cuenta del resultado tan natural que se puede obtener”, asegura el Dr. Kevin Ende.

Comenzó a ofrecer este servicio en 2007, “al principio empezó como un servicio para aquellos pacientes que habían sufrido quemaduras en la cara, por acné o por cicatrices que hacen que la barba haya perdido continuidad en la cara”, explica el doctor.

Sin embargo, en el último año ha visto cómo se convertía en uno de los servicios estrella de su clínica en Madison Avenue, Nueva York, recibiendo para el mismo entre una y dos visitas semanales.

En la consulta de la Dra. Yael Halaas, también en Manhattan, los más habituales eran mujeres que se estaban cambiando de sexo y que no podían lograr una barba tupida con el tratamiento hormonal, judíos ultraortodoxos (una comunidad en la que la barba juega un papel importante) y algunas comunidades asiáticas y latinoamericanas que genéticamente desarrollan menos vello facial.

“Pero desde hace tres años llegan cada mes al menos  4 o 5 ‘hipsters’ de entre 20 y 30 años que quieren la barba solo por una cuestión de moda”, asegura esta médico de origen cubano-argentino.

La cirugía no es muy distinta al de cualquier injerto capilar: el lugar clásico del que tomar el cabello es la parte de la nuca y, una vez tomado el pelo, se puede implantar en la cabeza, en los brazos, en las piernas o en la cara.

“El pelo, aunque no es del mismo calibre, da un resultado muy natural si lo pones en la dirección y el ángulo correctos, es decir, paralelo a la cara”, asegura Ende, quien recuerda que no es una operación dolorosa sino que se lleva a cabo en una sola sesión quirúrgica bajo una sencilla anestesia local, y al día siguiente el paciente está como nuevo.

Una vez implantada, la barba se cae y a los tres meses vuelve con el ciclo natural del pelo. Se puede afeitar o recortarla, como si fuera una barba natural.

No obstante, es importante matizar que al ser pelo de la cabeza, crece a una velocidad distinta que la barba natural o las cejas, que están programadas para otro ritmo.

rec02Pero además del auge “hipster” de la zona de Brooklyn, donde una tupida barba da un aspecto de modernidad bohemia y artística, esta técnica es muy solicitada por los imberbes que añoran, sobre todo, la masculinidad que confiere una mandíbula tupida.

“Sigue siendo una de las razones por las que es popular este trasplante. Los pacientes que no tienen ningún tipo de pelo tienen cierto sentimiento de feminidad. Y algunos sienten que el pelo que tienen no es suficiente y quieren parecer más masculinos”, concluye el Dr. Ende.

La barba, a lo largo de la historia, ha representado valores positivos, como virilidad, sabiduría y estatus social, o negativos, como barbarismo (de donde etimológicamente viene la palabra, en latín ‘barbarus’ significa extranjero), excentricidad o satanismo. De igual manera que se ha representado tradicionalmente con barba a Jesucristo, a Dios, a Thor o a Poseidón.

Pero hoy, los clientes llevan fotos de Ryan Gosling, Jake Gyllenhaal, Tony Parker, alguna estrella del rock independiente o incluso de Javier Bardem.

Fuentes:

–          ABC

–          El País