Laura. Terceros molares incluidos. Extracción de cordales

Publicado por: el Abr 21, 2014 | Sin comentarios

Laura cordales

El llamado tercer molar es el último diente que aparece en el ser humano.

Hace su aparición a los 18 años, por lo que se conoce como “muela del juicio”, suponiendo que también a esta edad se alcanza cierta sensatez. Se denomina de forma similar en todos los idiomas: “wisdom tooth” en inglés y “dent de la sagesse” en francés.

Con frecuencia dichos molares carecen de espacio para erupcionar, quedando retenidos y originando numerosos problemas, lo que hace precisa su extracción.

Entre los problemas más comunes se cuentan graves infecciones del tejido que rodea su corona y quistes de crecimiento asintomático que pueden alcanzar un gran tamaño.

Lo más conveniente es la extracción de los cuatro cordales en una sola sesión quirúrgica bajo anestesia local

Los terceros molares inferiores retenidos ejercen un empuje que puede favorecer el apiñamiento del resto de la dentadura.

 

Los terceros molares superiores pueden provocar una caries destructiva en el molar adyacente, además de ocasionar serios procesos de pericoronaritis.

Es habitual que los cuatro terceros molares presenten una mala posición. Por ello lo más conveniente es la extracción de los cuatro en un solo acto quirúrgico bajo anestesia local, lo que puede ser realizado en menos de una hora y sin dolor ni sensaciones desagradables.

La extracción de los terceros molares es completamente diferente a la extracción de cualquier otro diente, ya que generalmente implica realizar un abordaje quirúrgico.

Pero realizado por profesionales con la suficiente experiencia, que realizarán una delicada y precisa cirugía, no implica sufrimiento alguno.

Con frecuencia los terceros molares carecen de espacio para erupcionar, lo que hace precisa su extracción para evitar problemas

Esta precisión quirúrgica llevará aparejado un casi inaparente postoperatorio, libre de molestias.

Éste fue el caso de Laura, a quien le extrajimos los cuatro cordales en una sola sesión quirúrgica bajo anestesia local.

Tanto la intervención como el postoperatorio transcurrieron sin complicación alguna.

Laura quedó muy satisfecha y, a pesar de su temor inicial, no sintió ningún dolor durante el proceso.

Ella misma nos lo cuenta tan sólo una semana después de la operación.