Trasplantan con éxito un esófago bioartificial en ratas

Publicado por: el Abr 24, 2014 | Sin comentarios

esófago

La medicina regenerativa da un nuevo paso al fabricar esófagos viables para su trasplante.

Un equipo de investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, han implantado con éxito en el esófago de ratas un injerto artificial que reemplaza el segmento cervical de este tubo y que es capaz de soportar el estrés mecánico que se produce con el paso de comida.

El trabajo, publicado en la revista ‘Nature Communications’, supone un nuevo paso hacia el desarrollo de técnicas de bioingeniería capaces de reemplazar esófagos dañados, importante para quienes se someten a procedimientos quirúrgicos que eliminan ciertas zonas del esófago alteradas por cáncer o defectos al nacer.

Un nuevo injerto bioartificial eliminaría la necesidad de utilizar tejido del propio paciente

Los expertos aseguran que la mayoría de los procesos quirúrgicos actuales relacionados con este conducto son complejos y pueden provocar complicaciones, pérdida de peso y mortalidad. La razón es que este tipo de intervenciones reemplaza el esófago dañado con porciones del intestino o del estómago del propio paciente.

Sin embargo, “en este caso, un nuevo injerto creado mediante bioingeniería eliminaría la necesidad de utilizar tejido del propio paciente y mejoraría los resultados de la cirugía”, según Paolo Macchiarini, investigador principal del estudio.

La ingeniería tisular, tecnología para fabricar tejidos y órganos humanos en el laboratorio, había demostrado su eficacia a la hora de fabricar diferentes órganos bioartificiales, algunos de los cuales ya se han empleado en la clínica. Así, este mismo equipo realizó el primer trasplante de la historia de una tráquea fabricada mediante bioingeniería.

peq_esofagoSin embargo, a pesar de varios intentos, los esfuerzos para cultivar el tejido para reemplazar un esófago dañado habían sido infructusos.

Pero ahora, el grupo de Macchiarini ha logrado fabricar injertos de este

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órgano mediante bioingeniería.

En primer lugar, los científicos eliminaron todas las células del esófago, mediante un proceso denominado descelularización. Así, crearon un andamiaje biocompatible en el que se conservan tanto la estructura como las propiedades mecánicas y bioactivas del órgano.

A continuación, esta estructura hueca fue “sembrada” con células madre mesenquimatosas de la médula ósea de los animales receptores. Estas células tienen baja inmunogenicidad, lo que minimiza el riesgo de reacción inmune y el rechazo del injerto. Los investigadores comprobaron que las células se adhirieron correctamente al andamio biológico y al cabo de tres semanas comenzaron a mostrar las características específicas del esófago.

Estos órganos bioartificiales mejorarían la supervivencia y calidad de vida de los pacientes con trastornos esofágicos

A continuación, estos injertos generados en el laboratorio se utilizaron para reemplazar el 20% del esófago de las ratas receptoras, perteneciente a la zona cervical.

“El injerto funcionó mejor de lo esperado. Una complicación típica de la cirugía de esófago es la aparición de fugas o estenosis y no vimos ninguna al usar este método”, explica Macchiarini.

El equipo sueco monitorizó las ratas durante dos semanas y, aunque al principio permanecían inmóviles, se recuperaron rápidamente y no mostraron signos de dolor, deterioro de la salud, rechazo del órgano ni ninguna respuesta inmune adversa.

Además, los investigadores percibieron el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y de fibras musculares alrededor del injerto. Según ellos, una dieta líquida y blanda durante el periodo postoperatorio fue clave en la recuperación del peso normal de los animales trasplantados, ya que se evitaba el estrés físico sobre las suturas del implante.

Los investigadores confían en que estos órganos bioartificiales podrían mejorar la supervivencia y calidad de vida de los cientos de miles de pacientes diagnosticados cada año con trastornos esofágicos, como cáncer, malformaciones congénitas o traumatismos.

No obstante, consideran que una limitación de este estudio es que el trasplante de sólo un 20% de este conducto del tracto digestivo podría no bastar para la práctica clínica, puesto que el éxito del implante debería ser examinado durante periodos más largos.

 

Fuentes:

Nature Communications

ABC Salud

InfoSalus – EuropaPress