Cuando la cirugía estética supone un problema fronterizo

Publicado por: el Abr 25, 2014 | Un comentario

cirugía transfronteriza

El éxito de la cirugía estética obliga a los pacientes a pedir certificados para demostrar su identidad.

Un importante número de personas acuden a nuestra consulta para solucionar graves problemas estéticos en su rostro. Muchos de ellos acuden de otros países, como puede comprobarse en nuestra web y canal de YouTube.

Por eso nos llamó la atención un artículo acerca de Corea del Sur que es el país con mayor tasa de operaciones de cirugía estética del mundo.

En Corea del Sur entre el 15-30% de las mujeres se han sometido a algún tipo de cirugía estética

Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), Corea del Sur registra 74 intervenciones por cada 10.000 habitantes por delante de otros como Brasil (55), Taiwán (44), EE UU (42) y Japón (32).

Además de creciente en cantidad, la calidad parece ser altísima, hasta el punto de que muchos extranjeros se desplazan hasta allí para someterse a las operaciones de cirugía estética más punteras.

El problema es el retorno. Para poder salir del país tras una operación estética, muchos de ellos necesitan un certificado con el número de su pasaporte, el nombre del hospital donde fueron tratados y la duración de su visita al país.

Para salir del país tras una operación estética, muchas personas necesitan un certificado de identidad

Según el ´China Daily´, 23 mujeres de nacionalidad china fueron retenidas en Corea del Sur en 2009, después de someterse a una operación estética sin que pudiesen regresar a su país. Su imagen era tan diferente que no correspondía con la que aparecía en sus documentos de identidad.

El ´boom´ de la cirugía plástica en Corea del Sur es de tal calibre que se estima que entre el 15 y el 30% de las mujeres del país se han sometido a algún tipo de procedimiento quirúrgico para modificar su figura. Una cifra que aumenta considerablemente si sólo se incluye a las menores de 30 años.

El reclamo es tan grande que ya se empieza a hablar de un “turismo estético” desde los países vecinos.