Crónicas de NYC: Bate que bate, los batidos de proteínas arrasan en EEUU

Publicado por: el Jun 15, 2015 | Un comentario

Los pacientes operados en la boca, especialmente por implantes dentales, tienen limitaciones para masticar durante un tiempo.

Nuestra delegada en Nueva York, Grace, nos envía este interesante apunte sobre el auge de los batidos de proteínas en Estados Unidos.

Durante este período se ven obligados a tomar alimentos líquidos o blandos, lo que siempre causa cierto desazón. Sin embargo, pueden comprobar que este tipo de alimentación constituye algo habitual entre numerosos profesionales americanos, si bien por razones muy diferentes.

Estados Unidos, padre de Ronald McDonald y cuna de la comida rápida, se ha visto envuelto en una transformación radical con la llegada de las nuevas modas alimenticias. EEUU actualmente presume de una de las tasas de obesidad morbida más altas del mundo con un asombroso porcentaje de 74% de la totalidad de su población. No sorprende entonces que con estas cifras haya surgido un nicho de mercado dedicado al bienestar y a la salud, como indica la proliferación de los centros de pérdida de peso como las cadenas Jenny Craig y Weight Watchers (“vigilantes del peso”) y la locura en general por todo lo fitness.

Las grandes capitales norteamericanas como Nueva York y Los Ángeles cada vez se ven más desvinculadas del estereotipo del americano gordo. Ciudades cosmopolitas como estas presumen de una gran cantidad de individuos que se preocupan por su bienestar y su físico, recurriendo a un sinfín de medidas estéticas. Con esta ola saludable ha llegado el brebaje de proteínas. Lo que anteriormente era un lunch con sandwiches, hamburguesas baratas o ensaladas de col rizada, se ha visto sustituido por las comidas en polvo. Ya no solo se trata de los aficionados al fitness o el culturismo, sino de ingenieros y emprendedores en Silicon Valley que no quieren perder su valioso tiempo comiendo fuera.

En España las comidas son algo sagrado e intocable. Sin embargo, en EEUU piensan que el tiempo es oro y sus hábitos son muy diferentes. El famoso “lunch hour” va camino de ser un mito, ya que los americanos tienen la costumbre de comer pegados al escritorio. Pasarse más de 45 minutos comiendo fuera de la oficina está mal visto por parte de los compañeros, ya que todo lo que no genera ingresos no resulta productivo. De ahí que numerosos profesionales se alimenten de batidos de proteínas, que no hacen perder el tiempo fuera de la oficina.

El auge de las proteínas en polvo en el mundo tecnológico lo capitalizan marcas como Soylent, People Chow y Schmoylent. Son diferentes a los tradicionales batidos de proteínas. Han sido fabricados minuciosamente, cuidando el balance entre lo saludable y lo apetitoso, dejando atrás los excesos de azúcar y proteínas que abundan en el mercado. Según explica el creador de Soylent, ingeniero de software Rob Rhinehart, sus brebajes fueron diseñados para satisfacer fines prácticos e universales. Un paquete de Soylent contiene los mismos nutrientes que se encuentran en una comida normal. La idea surgió tras pasar largas horas trabajando cuando éste se dio cuenta de lo mal que comía.

Su precio está en torno a los 10 $ cada día (paquetes 112 comidas cuestan 255 $). No obstante, existen varias alternativas en el mercado que proporcionan más sabor por menos dinero. Quizás esta sea una buena solución para casos de emergencia en los que no se dispone de alimentos básicos, como viajar en el espacio, asistencia en desastres naturales y, como no, en los cortos postoperatorios de la cirugía oral, especialmente tras colocarse implantes dentales.