Lo tengo en la punta de la lengua. Ventajas cerebrales de ser bilingüe

Publicado por: el Ago 4, 2015 | Sin comentarios

Hay 6.800 lenguas en el mundo. Muchas personas en el mundo hablan más de un idioma.

En la actualidad el 66% de los niños del mundo son bilingües. El 56% de los europeos lo son. El bilingüismo es una realidad, no una rareza. Ser bilingüe es una gran ventaja para la comunicación. Pero también para el cerebro.

Más de la mitad de la población mundial es bilingüe. Hablar más de una lengua tiene ventajas obvias en la comunicación. Las ventajas son también mentales. Separar lo irrelevante de lo importante o cambiar con facilidad de tarea se da mejor a los bilingües desde la infancia. Pero también en la vejez tiene ventajas; los cerebros bilingües son más resistentes al paso de la edad y a enfermedades como el Alzheimer. La antigua idea de que el bilingüismo produce confusión está hoy descartada.

Los beneficios de aprender otro idioma van más allá de la simple comunicación, darle vida al cerebro se suma a esta encantadora lista. Recientes estudios neurológicos llevados a cabo por las universidades de York y Toronto demuestran que las personas expuestos a estrategias de enseñanza en otros idiomas, logran ser más creativos al tiempo que desarrollan mejores habilidades a la hora de solucionar problemas. Quizá una de las mayores ventajas de ser bilingüe es la relacionada con la estimulación constante de la “memoria de trabajo”, la cual está vinculada a los procesos mentales de almacenamiento temporal de información, procesamiento y actualización de la misma”.

Otros motivos para aprender un segundo idioma.

  • Incrementa la capacidad de comunicación.
  • Acceso a diferentes culturas: historia, literatura, cine, medios de comunicación entre otros.
  • Mayor desarrollo del conocimiento por su acceso a la información global.
  • Ayuda a programar los circuitos cerebrales para que le sea más fácil aprender nuevos idiomas en un futuro.
  • Ayuda a crear mentes “multitarea” capaces de procesar varias labores al mismo tiempo y despreciar rápidamente la información irrelevante que percibe el cerebro”.